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Ecuador Decide es una iniciativa ciudadana, plural e independiente coordinada por Grupo FARO, en alianza con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Consejo Nacional Electoral, la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones de la Sociedad Civil y diversas universidades ecuatorianas, con el apoyo de la red social Facebook y una alianza de medios de comunicación.

Ecuador Decide, en coherencia con el 70% de ecuatorianos que considera necesario un debate, está organizando el encuentro Ecuador Dialoga y Decide , un formato inédito de conversación entre los candidatos presidenciales que les permitirá responder a las inquietudes que nos están haciendo llegar ciudadanos desde diferentes provincias del Ecuador.

Este encuentro se basará en el debate de ideas y la presentación de propuestas utilizando reglas del juego acordadas por los equipos de las candidaturas, entre las que se encuentra el moderador, la fecha y el formato del debate. Nos hemos propuesto que esta metodología siente las bases para institucionalizar espacios de diálogo y debate en los próximos procesos electorales para que en el futuro sea un derecho ciudadano conocer y comparar las propuestas de candidatos (as) a diferentes dignidades.

Cumpliendo con el objetivo de llegar a la ciudadanía en la mayor amplitud de territorios de nuestro país y dado que ya se han realizado encuentros entre candidatos presidenciales tanto en Quito como en Guayaquil, proponemos que este encuentro entre los candidatos presidenciales que pasaron a la segunda vuelta se realice en Manabí. De esta forma los candidatos, además de responder a preguntas enviadas por la ciudadanía sobre temas no tratados en encuentros anteriores tales como ambiente, estructura del Estado y desarrollo infantil, puedan presentarle a Manabí y al país sus propuestas para transformar la tragedia que nos dejó el terremoto en una oportunidad para construir una provincia más próspera, sostenible e inclusiva.

Aunemos la voz de las y los manabitas para lograr que el encuentro entre candidatos presidenciales se realice en nuestra provincia. Manabí se lo merece.

*Editorial publicado en El Diario de Manabí en marzo del 2017

El terremoto ocurrido en Manabí y el sur de Esmeraldas el 16 de abril pasado dejó 663 personas fallecidas, 80.000 desplazados, más de USD. 4000 millones por daños en infraestructura, pérdidas aún no estimadas por daños a diversos sectores productivos y afectaciones psicológicas y emocionales de magnitud incalculable.

El terremoto, por tanto, redujo de forma significativa y dolorosa el bienestar de las personas y dejó lesiones en el tejido social de las comunidades afectadas. Ahora bien, y tal como se observa en la figura 1, un fenómeno inesperado como el terremoto deja también varios escenarios de lo que podría venir en el futuro. El primer escenario es el que podríamos llamar de “reconstrucción” y ocurre cuando la sociedad regresa a los niveles de bienestar existentes previos al fenómeno natural. Podríamos denominar al segundo de la “crisis prolongada” pues se produce cuando la población queda en condiciones menos favorables a las existentes antes del suceso natural. Existe, sin embargo, un tercer escenario que se produce cuando la sociedad y sus miembros se organizan para transformar la tragedia en una oportunidad para que todos sus habitantes alcancen niveles de bienestar mayores a los existentes antes del terremoto.  Podríamos llamar a este escenario “construcción de oportunidades”.

Figura 1: Escenarios de futuro generados por el terremoto

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Hasta ahora varios actores públicos y privados han promovido el escenario de la reconstrucción de las comunidades afectadas por el terremoto, es decir recuperar la infraestructura y los niveles de bienestar existentes antes del movimiento telúrico. Este enfoque tiene, por los menos, tres problemas. En primer lugar, y quizás buscando responder con celeridad y eficiencia, se corre el riesgo de promover una reconstrucción basada en intervenciones estandarizadas, diseñadas e implementadas por actores externos con un enfoque de “arriba-abajo” que dificultará que sus respuestas respondan a la identidad, necesidades y aspiraciones de las comunidades.

Un segundo problema es que al enfocarnos en la reconstrucción se invisibilizan desafíos como la pobreza, la fragmentación social y la baja calidad de las instituciones que ya existían antes del terremoto. En Manabí el 31,4% de la población vive bajo la línea de pobreza que es superior al 25,8% existente en el Ecuador. Casi el 20% de la población tiene dificultades para entender lo que lee y escribe, lo cual afecta principalmente a las mujeres. Sólo el 58% de la población cuenta con acceso a agua entubada, muy por debajo del 78% de personas que tienen acceso permanente al líquido vital en el Ecuador.

Adicionalmente, Manabí es la única provincia del Ecuador donde existen varios polos de desarrollo, por lo que tiene su mayor fortaleza en la diversidad de culturas y ecosistemas. Sin embargo, existe alta desigualdad entre sus cantones así como entre las zonas urbanas y rurales debilitando la cohesión social. Por ello, la riqueza de tradiciones e identidad que existe en Manabí no está acompañada de una cultura de colaboración, por lo que la diversidad se transforma en fragmentación. Por esto es conocida la tristemente célebre expresión “manaba come manaba”, que refleja la limitada capacidad de unirnos en proyectos comunes para lograr juntos lo que difícilmente se alcanzaría por separado.

Finalmente, pero no menos importante, la instituciones públicas en Manabí siguen siendo débiles y tanto el caciquismo como el clientelismo siguen siendo la regla en el ejercicio de la política y de las políticas públicas. Ninguno de estos desafíos fue producto del terremoto que sólo hizo evidente la pobreza, la desigualdad, la necesidad de fortalecer el tejido social y la debilidad de las instituciones.

Un tercer problema de enfocarnos en la reconstrucción es que nos propone volver al pasado en lugar de desarrollar capacidades de transformación y reinvención. El desafío es más bien, convertir la tragedia en una oportunidad para liberar la fuerza creadora que nos permita imaginar comunidades más inclusivas, resilientes e innovadoras y acordar acciones concretas y creativas que permitan construir futuros sostenibles para todos.

¿Cómo logramos transformar la tragedia en construcción de oportunidades? A continuación comparto algunas experiencias y propuestas para avanzar en esa dirección.

Tejido social y liderazgo para transformar la tragedia en oportunidades

La sociedad es como una tela, entre más denso es el tejido, entre más hilos y conexiones existan, más fuerte es el textil. Contar con un tejido social fuerte, saber asociarse y tener organizaciones fuertes es una de las capacidades más importantes de una sociedad porque le permite autorregularse, proteger sus derechos y responder a amenazas y desafíos como los que dejó el terremoto.

Ahora bien, el tejido social no se produce espontáneamente. Lo hacen posible hombres y mujeres que sirven de conectores entre diferentes sectores de la comunidad, que generan confianza para trabajar de forma conjunta e inspiran a sus integrantes a unirse para trabajar juntos para lograr lo que difícilmente lograrían por separado.

Desde la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones de la Sociedad Civil (CEOSC), consideramos que las organizaciones sociales y ciudadanas tienen el potencial de contribuir al alcance de este objetivo. En primer lugar, es un sector con capacidad de promover una cultura de colaboración pues al ser entidades privadas con fines públicos pueden construir puentes entre el sector privado empresarial, la academia y el Estado. Adicionalmente, las organizaciones de la sociedad civil tienen como objetivos la promoción de valores como la participación, la equidad de género, y la colaboración, que son fundamentales para transformar la crisis en oportunidad. Además y a diferencia del Estado que tiene como fortaleza la generación de soluciones estandarizadas y de mayor escala, las organizaciones de la sociedad civil están más cerca de la realidad de las comunidades y tienen experiencia y capacidades para generar participativamente propuestas que respondan a las realidades y aspiraciones de cada comunidad.

Por ello y en alianza con varias universidades, la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones de la Sociedad Civil – CEOSC ha apoyado a diversas comunidades afectadas por el terremoto con estrategias que les permitan ponerse en el centro y salir fortalecidas y con nuevas perspectivas de desarrollo. Un ejemplo tangible se encuentra en Coaque, una comunidad de 2300 habitantes ubicada a pocos kilómetros al sur de Pedernales y también fue severamente afectada por el terremoto. Pese a su gran riqueza natural y cultural producto de ser el punto de encuentro de varios ecosistemas y ser la cuna de la cultura Jama-Coaque, 90% de la población vive bajo la línea de pobreza. En medio de lo difícil de su situación, la comunidad de Coaque se permitió imaginar un futuro distinto y construyó, como visión del futuro, transformarse en un destino de turismo cultural y ecológico reconocido nacional e internacionalmente.

La CEOSC promovió la construcción de un espacio en el que se encuentren diversas organizaciones de la sociedad civil y universidades para reunir diversos saberes y capacidades que permitan hacer realidad la visión de la comunidad de Coaque. Así, un grupo de conocedores de metodologías de planificación participativa apoyaron a la comunidad en el desarrollo de la visión de futuro: un grupo de arqueólogos contribuyeron con mapas de ubicación de los yacimientos arqueológicos de la comunidad; adicionalmente, expertos en turismo han apoyado en el desarrollo de productos que permitan que la comunidad se posicione como un destino turístico; artistas están diseñando un monumento para recordar y aprender del pasado, reconocer quienes han contribuido a los desafíos del presente para y reflejar las aspiraciones del futuro que quiere construir la comunidad.

Finalmente, un grupo de arquitectos y desarrolladores urbanos han generado una propuesta de plan maestro que, siguiendo el concepto de “Coaque, comunidad museos”, refleja la visión de la comunidad e incorpora, de forma integral, diferentes dimensiones económicas, sociales, ambientales y culturales que son requeridas para promover el desarrollo humano. En la figura 2 se aprecia un primer borrador del Coaque que quieren construir sus habitantes. Ahora el desafío es incidir para que esta propuesta de plan maestro sea parte del plan de desarrollo del gobierno central y local y así generar políticas públicas que apoyen su realización. Tenemos también el desafío de movilizar, nacional e internacionalmente, recursos que contribuyan a que la visión de la comunidad se haga realidad.

Figura 2: Propuesta de plan maestro que refleja la visión de futuro construido por la comunidad de Coaque

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Esto sólo fue posible por el compromiso de líderes y lideresas de Coaque que se han sobrepuesto al dolor que también les dejó el terremoto y encontraron las fuerzas para ayudar a sus comunidades a trabajar juntos para resolver problemas como la falta de alimentos y medicinas. Al hacerlo, estos héroes anónimos animaron a que su comunidad encuentre la esperanza y se permita soñar en un futuro mejor para todos.

El enfoque promovido por la CEOSC no está libre de costos y riesgos. Requiere, en primer lugar, construir confianza entre las organizaciones y las personas participantes; y eso toma tiempo. Exige además ceder poder para que sean las comunidades, y no los expertos, los que decidan el rumbo a seguir. Además, exige desarrollar tolerancia a la incertidumbre, a la dificultad de encontrar respuestas inmediatas y requiere ir aprendiendo sobre la marcha. Sin embargo y sin menoscabar la importancia de la infraestructura para servicios básicos como el agua potable, la mejor forma de enfrentar la destrucción que deja un terremoto es apostarle a las capacidades y el talento de las personas, fortalecer el tejido social y construir nuevos liderazgos que contribuyan con la construcción de comunidades que, aprendiendo del pasado, generen esperanza y oportunidades.

Manabí ha sido afectada por 7 terremotos en los últimos 120 años, es decir uno cada 17 años. Hemos tenido que dedicar buena parte de nuestros esfuerzos a enfrentar la destrucción y, por ello, no hemos podido aprovechar toda la riqueza de nuestros recursos y las capacidades de nuestros hombres y mujeres. No podemos permitir que luego del último terremoto todo siga igual. La experiencia de Coaque nos ha enseñado que la única forma de cambiar las cosas es cambiando a las personas que van a cambiar las cosas. Son las capacidades y el talento de los integrantes de las comunidades los que, en colaboración activa con el Estado, organizaciones de la sociedad civil, el sector privado, las universidades, los medios de comunicación y la cooperación internacional, logran que las cosas cambien.

Tenemos la posibilidad de transformar la tragedia en una oportunidad para trabajar juntos, no por una reconstrucción enfocada en la infraestructura física y en lo que éramos antes, sino por la construcción de un proyecto compartido que busque el cambio de las mentes, de la ética que rige las relaciones sociales y el establecimiento de nuevas instituciones de aprendizaje, creación e innovación. Sólo así honraremos el dolor que nos trajo la tragedia y construiremos un camino que permita generar oportunidades y dignidad para todos.

Con el apoyo de UNESCO, organizaciones de la sociedad civil, empresas privadas y medios de comunicación manabitas, promovimos la Iniciativa Manabí Será que busca construir, desde la ciudadanía, una visión compartida del futuro de nuestra provincia.

Los más de 3000 manabitas que participaron en la construcción de la visión “Manabí será innovación que nace de la identidad” compartieron ideas y propuestas para lograr que nuestra provincia sea reconocida como tierra fértil para la innovación donde la creatividad se nutre de nuestras tradiciones. Varias de esas propuestas reconocían el potencial de Manabí para convertirse en una potencia alimentaria, tanto por su capacidad de innovar en su agroindustria como para liderar una revolución gastronómica.

Según diversos estudios, la demanda de alimentos de calidad se incrementará significativamente durante las próximas décadas, entre otras razones, debido al crecimiento poblacional en países como India y China así como a la expansión de una clase media global.

Manabí tiene condiciones únicas para aprovechar esta oportunidad gracias a la riqueza de nuestro mar y a una abundante extensión de tierra productiva situada en diferentes pisos climáticos. Para potenciar nuestra agricultura y agroindustria es clave encontrar formas creativas para capturar y utilizar los recursos hídricos, el acceso a mercados y una estrategia de transformación productiva que promueva la participación de pequeños y medianos productores.

Por otra parte, las sociedades son cada vez más conscientes de los beneficios de una dieta sana y nutritiva. Manabí puede capitalizar su fama de tener la mejor comida del Ecuador para llevar la comida manabita al mundo y convertirnos en el motor de una revolución gastronómica que fomente la recuperación del valor de la buena alimentación como base de una sociedad que se enferma menos y vive mejor.

Para convertir a nuestra provincia en una potencia alimentaria es necesario utilizar tanto la ciencia y tecnología generada en las universidades como la creatividad e ingenio de los productores manabitas. Así lograremos añadir valor a productos que ya tenemos como los productos del mar y el maní así como desarrollar otros para los cuales tenemos potencial como la grosella y el algarrobo de cuyo fruto se extraen la harina de algarroba y la algarrobina que, además de mejorar el sistema inmunológico y la memoria, son muy apreciados en la gastronomía mundial en la elaboración de postres y dulces.

Para lograrlo, se requiere inversión en ciencia y tecnología, fondos para la innovación que permitan que buenas ideas se conviertan en emprendimientos y alianzas público – privadas para abrir nuevos mercados y acompañar a pequeñas y medianas empresas llevando sus productos al mundo. Quizás por sobre todo se requiere convencernos de que Manabí tiene en su riqueza natural y el talento de su gente todo lo que necesitamos para convertirnos en una potencia alimentaria que innova en su agroindustria y en su gastronomía valorando nuestra identidad, historia y tradiciones. En el siguiente editorial compartiré algunas propuestas generadas en la Iniciativa Manabí Será que podrían ayudarnos a alcanzar este objetivo.

*Artículo publicado en El Diario el 1 de enero de 2016

“Libera el potencial del niño, y lo transformarás en el mundo.”

 – Maria Montessori

“Los primeros cinco años tienen tanto que ver en cómo resulten los siguientes 80.”

– Bill Gates

Existe un creciente consenso sobre la importancia de la educación inicial en la construcción de sociedades donde todas las personas puedan alcanzar su potencial. El estudio del cerebro humano nos ha permitido descubrir que el desarrollo del 80% del cerebro ocurre en los primeros 1000 días de vida. En este mismo período se desarrollan habilidades socio-emocionales como la autoconfianza, la persistencia y la capacidad de relacionarse con otros seres humanos y con la naturaleza que nos rodea.

Gráfico 1: Períodos sensibles en el desarrollo cerebral temprano

Gráfico 1: Períodos sensibles en el desarrollo cerebral temprano

Fuente: Council for Early Childhood Development. (2010). The Science of Early Child Development. http://www.council.ecd.ca.

Es por esta razón que el ganador del Premio Nobel de Economía James Heckman ha planteado que la inversión en educación tiene tasas de retorno social que siguen la siguiente curva:

Gráfico 2: Tasas de retorno a la inversión en capital humano para el caso de niños vulnerables

Gráfico 2: Tasas de retorno a la inversión en capital humano para el caso de niños vulnerables

Fuente: Heckman y Masterov, 2007

Las altas tasas de retorno social de la educación inicial se explican, en gran medida, porque la educación temprana de alta calidad es la forma más eficaz para promover el desarrollo de capacidades cognitivas como la creatividad, habilidades sociales como el autocontrol, la apertura, y la habilidad de interrelacionarse con otros y de compensar, por tanto, las desventajas con las que inician los niños que provienen de hogares desfavorecidos. Por ello, Heckman propone que invirtamos más en las primeras fase de la vida pues “es mucho más eficaz y rentable predistrisbuir que redistribuir” (Heckman, 2013).

Pese a esta constatación, los gobiernos latinoamericanos invierten, en promedio, sólo el 0,4% del PIB en la primera infancia  (0 y 5 años), que es menor que el 0,7% invertido por los países de la OECD, que el 1,7% invertido por los países de alto desempeño y que el 1,6% invertidos en la infancia intermedia (6 y 12 años) y con el 5,6% (dato 2012) invertido en educación superior en América Latina (BID, 2015; OECD/NNUU/CAF, 2014).

Gráfico 3: Inversión en primera infancia como porcentaje del PIB (comparativo por niveles y con otras regiones)

Fuente: BID, 2015; OECD/NNUU/CAF, 2014

Sin embargo, el desafío en cuanto a mayor inversión, atención y prioridad no es sólo de los Estados. Sabemos, con el grado de seguridad que proporcionan la evidencia empírica generada por diversos estudios, que el desarrollo cognitivo y socioemocional se halla determinado, en primerísimo lugar, por la familia (el efecto cuna). Y sólo secundaria o subordinadamente por la escuela (Brunner, 2010). Según Esping-Andersen (2009) las familias aportan con, al menos, tres formas de recursos al desarrollo infantil: tiempo, dinero y capital cultural. Estos tres tipos de recursos se expresan en, por ejemplo, la constatación de la importancia de la lectura de padres a hijos y su impacto en el desarrollo infantil.

No obstante, América Latina no se destaca por los proceso de estimulación que ocurren en la familia durante los primeros años.  Un estudio de las prácticas de crianza de las madres de 28 países en desarrollo mostró que la estimulación cognitiva que brindaban las madres era sistemáticamente menor en los países con cifras más bajas en las variables de desarrollo económico, salud y educación, según el índice de desarrollo humano (IDH) de Naciones Unidas, entre los cuales se encuentran varios de América Latina. En ese estudio, el nivel de estimulación cognitiva se midió por el número de veces que la persona al cuidado del niño le leía libros, le contaba cuentos o nombraba cosas, contaba o dibujaba con él.

Sin desconocer la importancia de la inversión en la educación primaria, secundaria y superior, en sociedades inequitativas como siguen siendo las latinoamericanas, es clave priorizar la inversión en la primera parte de la vida que es donde se produce la parte más importante del desarrollo cognitivo y socio-emocional.

América Latina ha hecho importantes avances en el proceso de descubrimiento de la educación como el motor de la transformación de nuestras sociedades. Pero aún tenemos como deuda invertir en la edad temprana. Esta no es sólo una deuda que corresponde pagar al Estado sino también a las familias. Por ello, se requiere la construcción de un pacto social y político que ponga en el centro de la agenda del desarrollo de América Latina un conjunto de políticas y prácticas que permitan construir una sociedad donde todas sus niños y niñas tengan igualdad de oportunidades recibiendo, tanto en sus familias como en la escuela y los otros espacios donde se produce su desarrollo, la estimulación cognitiva y socio-emocional que les permita alcanzar su potencial.

* Artículo escrito por Orazio Bellettini y Adriana Arellano para la Red Latinoamericana por la Educación – REDUCA

 

En los primeros pasos de la Iniciativa Manabí Será nos preguntaban para qué sirve una visión de futuro. Allí compartíamos el ejemplo de un departamento colombiano que construyó la visión Antioquia la más educada.

La violencia generada por el Cartel de Medellín en los 90s llenó de miedo y arrebató la capacidad de soñar de los antioqueños. Un grupo de líderes decidió transformar el miedo en esperanza apostándole a la educación. Para ello, convocaron a todos los sectores a identificar las potencialidades de los municipios de Antioquia.

Antioquia la más educadaLuego se preguntaron que proyecto de ciencia y tecnología permitiría convertir la riqueza de sus municipios en emprendimientos innovadores. Con esa guía, profesores y estudiantes universitarios realizan investigación para innovar en sectores como el café y las energías renovables. Crearon también un Fondo de Innovación y Emprendimiento para que buenas ideas se transformen en actividades productivas así como un Fondo de Becas para formar a quienes harán todo esto realidad.

Sabiendo que no es posible educación universitaria de excelencia sin tener buenas bases, firmaron con alcaldes, rectores, maestros y padres de familia el Pacto por la Calidad que hace público el compromiso de desarrollar proyectos de mejora en las unidades educativas de todos los municipios. Buscando la movilización social a favor de la educación y demostrar que estudiar vale la pena, organizan cada año las Olimpiadas del Conocimiento donde los mejores alumnos son reconocidos por toda la sociedad.

En Antioquia tienen claro que la educación no se da solo en el aula. Por ello han construido en diversos municipios 80 Parques Educativos que son espacios para la cultura y el emprendimiento que ofrecen bibliotecas, acceso al Internet y capacitación para agricultores, artistas y estudiantes.

¿Cómo lo lograron? Con liderazgo político ético y alianzas público – privadas. Con una gestión honesta y transparente que tiene el lema “cuando no se pierde un peso, se puede”. Lo lograron, sobre todo, porque compartieron el sueño de convertir su tierra en la más educada logrando que todos, empresas, gobierno, organizaciones sociales, universidades, contribuyan a hacerlo realidad.

Para eso sirven las visiones de futuro. Porque la capacidad de soñar es la única forma de lograr transformaciones. La Iniciativa “Manabí Será” permitió generar la visión Manabí será innovación que nace de la identidad que refleja el orgullo que sentimos por nuestras tradiciones y el anhelo de convertir a nuestra provincia en un referente de cambio y creatividad. Pero sólo sucederá si lo hacemos juntos y comenzamos ahora. Anímate a enviar tus propuestas para transformar a Manabí en tierra innovadora a obellettini@grupofaro.org.

* Editorial publicado en El Diario, Manabita de libre pensamiento,  el 15 de septiembre de 2015

En una de las visitas a diferentes cantones manabitas realizadas en el marco de la Iniciativa Manabí Será, fuimos a Rocafuerte donde aprovechamos para degustar sus dulces. Conversando con Doña María, quien elabora desde hace años limones rellenos de manjar, le sugerimos tres innovaciones: quitarles la cubierta de azúcar y utilizar limones más pequeños para llegar así a quienes, por moda o salud, buscan reducir el consumo de azúcar. Le propusimos también mezclar el manjar con bebidas espirituosas y tener así limones rellenos de diversos sabores. Doña María nos contó que heredó la receta de su abuela y que por ello prefería mantenerla intacta.

Esta anécdota resume uno de los mayores retos de Manabí. Los manabitas nos sentimos orgullosos de nuestra historia y costumbres. El desafío es construir un proyecto común de futuro que, nutriéndose de nuestras tradiciones, incentive la innovación y nos empuje hacia adelante.

Para lograr este objetivo, Grupo FARO en alianza con UNESCO, las universidades manabitas, EDIASA y Fe y Alegría con el apoyo de empresas manabitas promovimos la Iniciativa Manabí Será que busca construir, desde la ciudadanía, una visión compartida del futuro de nuestra provincia.

Gracias a las redes sociales, los medios de comunicación y la visita de 125 estudiantes universitarios a mercados, plazas, parques y otros espacios públicos más de 3000 manabitas compartieron su visión de cómo imaginaban a Manabí en el 2030.

El proceso permitió construir la visión “Manabí será innovación que nace de la identidad” que expresa tanto el orgullo que sentimos por nuestra historia cuanto el anhelo de convertir a Manabí en un referente de cambio e innovación.

Esta visión reconoce que ya contamos con una diversidad de conocimientos sobre, por ejemplo, como se fusionan los sabores que hacen nuestra gastronomía, las propiedades terapéuticas de plantas como el palo santo o cómo innovar en productos como el cacao, el algarrobo, la pesca y las energías renovables. El reto es valorar y utilizar estos conocimientos para lograr que Manabí sea una provincia que no solo produce materias primas sino que también exporta conocimientos y atrae a investigadores y emprendedores de todo el mundo.

Por ello, durante las próximas semanas compartiré en esta columna ideas recibidas en la Iniciativa Manabí Será confiando serán semillas que nos permitirán convertir a Manabí en tierra fértil para la innovación. Ahora bien, cambiar no es fácil. Hacerlo genera incertidumbre y el temor a olvidar de donde venimos. Si construimos un proyecto compartido que haga de la tradición nuestra riqueza y de la innovación nuestra identidad, tendremos una provincia donde Doña María y tantos otros manabitas emprendedores puedan convertir las profundas raíces de nuestra historia en fuente de creatividad y progreso.

* Editorial publicado en El Diario, Manabita de libre pensamiento,  el 26 de agosto de 2015.

Adriana Arellano y Orazio Bellettini**

massaberlogoDespite representing 10% of the world’s population, research shows that Latin America produces less than 3% of the world’s scientific knowledge. Latin America is under-represented in the global knowledge ecosystem, and the region needs more inter and intra-regional collaboration. While universities and think tanks are key to increasing society´s knowledge production capacities, the links between them are currently weak. Networks of collaboration must be established and mobilized through approaches such as expanded training, financial support, and exchanges. 

In the world of economics, things are made with raw materials and labour – but also with knowledge. And, as time goes by, knowledge is valued more and more. At present, 98% of the cost of a cup of coffee is attributed to the know-how, while only 2% covers the actual cost of coffee beans. This is why sectors intense in knowledge and creativity have been growing in the last decades. In the 1900s only 10% of people worked in the creative industries (e.g. R&D, arts, education), while in the 2000s this percentage increased to 40%, and continues to grow.

Nonetheless, our capacities to produce knowledge, at least that measured by the number of papers published in peer-reviewed journals, are unequally distributed around the world. Traditionally, the Anglo-Saxon block (USA, UK, Ireland, Canada, Australia and New Zealand) have contributed with over half (52%) of the knowledge produced in the world; after them, Western European countries produced 27% of the knowledge generated worldwide. In sum, 10% of the countries produce close to 75% of the scientific knowledge generated in the world, according to data from National Science Foundation in 2010, World Development Indicators and OECD  in 2011.

Why does this happen?

  1. Investment: They invest around 3% of their GDP in R&D;
  2. Institutions: They have established institutions to promote private-public partnerships;
  3. Skills: They train and attract some of the best researchers in the world.
  4. Collaboration: In addition, several studies show that countries are more innovative and produce more knowledge when they collaborate more with others.

Knowledge production in Latin America

Despite representing 10% of the world’s population, research shows that Latin America produces less than 3% of the world’s scientific knowledge, has 2% of the top 500 hundred universities, and generates 0.2% of the patents worldwide (see figure below).

Latin America and the Caribbean: weight in the world 2011 (%)

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Source: UIS; NSF, Science and Engineering Indicators 2013; Population Reference Bureau; Shanghai Jiao Tong University, Academic Ranking of World Universities (ARWU) 2013; Scimago Country Rankings; Quandl for Academics.

Latin America produces little knowledge in part because of a low investment in R&D, but also because there is little collaboration both within the region, and between Latin America and other regions in the world. As we see in the figure below, even in the Southern Cone – the sub-region that produces the most scientific knowledge and consists of Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, and Brazil – the vast majority of the scientific papers are produced without collaboration.

Relative weight of collaboration of LAC with 27-EU countries in all areas of knowledge

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Source: Gaillard, J. & Arvanitis, R.  (2014)

So, for Latin America to increase its participation in the global knowledge ecosystem, the region needs more inter and intra-regional collaboration.

Más Saber América Latina

 Our project, implemented by Grupo FARO and the Centro de Políticas Comparadas de Educación, at the Universidad Diego Portales in Chile, focused on exploring the links between think tanks and universities in Latin America  in order to produce recommendations to incentivize collaboration between these institutions.

Latin America has 11,120 tertiary education providers: 3,518 of which are recognized as universities, and 638 of which are recognized as think tanks. The study used case studies from Argentina, Bolivia, Brazil, Chile, Colombia, Guatemala, Paraguay, Peru, and Uruguay, and quantitative methods (including webometric and bibliometric analyses) to understand how these institutions interact.  Results of the study show that:

  • Interactions between universities and think tanks are few when quantified in terms of links between organizational websites (Uruguay and Argentina show the highest percentages of links to Latin American and Caribbean Universities from the total of links received on think tanks webpages, however these percentages are well below 10%).
  • Of a sample of 30 think tanks analyzed for their collaboration with universities in the production of articles published in SCOPUS, only 16 collaborated with universities. However, these are the ones that produce more articles in SCOPUS and research generated by think tanks is often disseminated through alternative channels.
  • 68% of the institutions with which think tanks collaborate to publish articles in SCOPUS are universities.
  • The link between think tanks and universities is weak and sporadic. Relationships between these actors are de-institutionalized, informal, disjointed and personalized.
  • Universities and think tanks have different research foci. Universities, when they produce knowledge, are more focused on theoretical research papers published in indexed journals, while think tanks aim to generate applied research published in short papers.
  • The factors that promote collaboration are:
    • Shared researchers
    • Joint efforts to communicate and disseminate results
    • Joint efforts to produced applied knowledge
    • Networks
    • Complementary capabilities (for example, in research results, communications and policy influence, theoretical research, and applications for theories)
    • Spaces and events for dialogue

What should we do?

Some recommendations from the study include:

  • Create databases of research products, indexed and not indexed, so that researchers both in think tanks and universities can access them easily and find synergies, complementarities and opportunities to carry out shared research projects.
  • Widen the study of the knowledge ecosystem, analyzing its links, networks, actors and roles, to further understand the dynamics of knowledge production, dissemination, usage and translation into public policies.
  • Create and strengthen training programs for public policy specialists and policy designers to facilitate the process of translating evidence into practice, and enhance the role of both think tanks and universities in this ecosystem;
  • Design fiscal incentives for businesses and individuals to support research both in think tanks and universities;
  • Promote financial support targeted to collaborative public policy research projects;
  • Promote collaborations between think tanks and universities around the dissemination of research results, not only in indexed journals in the region, but also through social media; and
  • Design exchange programs for public policy researchers in the region to promote more collaboration among knowledge producers.

In the 21st century, knowledge is not produced in isolation; instead it depends on the establishment and mobilization of networks of collaboration. Think tanks and universities are key to increasing society´s knowledge production capacities. The challenge is to promote more collaboration between them knowing that, as stated by Garcé and López, researchers in the Más Saber team:

collaboration is not an end in itself; it truly is part of the broader objective of increasing the offer of social research focused on improving the quality of public policies in Latin-American democracies.

* Este artículo fue publicado en On Think Tanks como parte de una serie de blogposts promovidos por la Iniciativa Think Tank para difundir los resultados de diversos estudios que buscaron mejorar el entendimiento de los vínculos entre think tanks y universidades en América Latina, Africa y Asia.

** Los autores agradecen a Shannon Sutton y Enrique Mendizabal por sus comentarios y sugerencias para enriquecer este artículo.

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