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Archive for 12 marzo 2010

La economía de Ecuador depende de sus recursos naturales. De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), para el año 2009, el 91.3% de las exportaciones provino de productos primarios, de los cuales el 59% le corresponden al petróleo. Aunque existe evidencia que economías basadas en recursos naturales crecen menos en el largo plazo, no todos los recursos naturales son iguales. Los recursos no renovables, como el petróleo o los minerales, están usualmente asociados a la paradoja de la abundancia. A excepción de  Chile (cobre), Noruega (petróleo) y Botswana (diamantes), existe un número significativo de países que, pese a sus altas reservas, no logran  un crecimiento sostenible en comparación con aquellos que no cuentan con esos recursos. Esto suele suceder, en parte, porque se enfocan en la extracción de lo que algún día se va acabar, sin generar opciones alternativas de desarrollo.

De otro lado, experiencias como las de Finlandia, Australia y Nueva Zelanda demuestran que es posible diversificar la economía en base a recursos naturales renovables, como los productos agropecuarios, cuya existencia no se agota con su utilización. Para ello, estos países pasaron de la extracción de los recursos a la incorporación de conocimiento en los procesos productivos incrementando el valor y la sostenibilidad de su uso.  Estas experiencias demuestran que, para construir un modelo de desarrollo basado en recursos naturales renovables, se requiere:

1) Capital humano de calidad. Varios estudios reflejan que la abundancia de recursos naturales afecta negativamente el crecimiento económico en aquellos países con bajos niveles de capital humano.

2) Capacidad de innovación. Estos países generaron clusters de innovación que  promueven la cooperación entre actores públicos y privados a fin de generar las ideas y tecnologías requeridas para ingresar a la sociedad del conocimiento. Además,  asignaron recursos para investigación aplicada al mejoramiento de los procesos productivos de sus recursos naturales.

3) El funcionamiento de sistemas financieros enfocados a emprendedores con ideas innovadoras.

Desafortunadamente, Ecuador presenta serios rezagos en estos tres pilares. De acuerdo a las pruebas de la UNESCO, sobre logros en el aprendizaje, el país se encuentra entre  los más bajos niveles de calidad educativa de América Latina y no se aprecia una reforma con la magnitud necesaria para lograr cambios a corto plazo. Adicionalmente, no existen instituciones que corrijan las fallas del mercado de la innovación y los niveles de inversión pública en investigación y desarrollo; es así que, el número de artículos científicos publicados y el número de patentes registradas son significativamente menores que el promedio regional. Finalmente, se cuenta con sistemas aún incipientes de financiamiento semilla y de capital de riesgo para permitir que nuevas ideas se conviertan en realidad.

Pese a estas limitaciones, Ecuador tiene importantes ventajas competitivas que le permitirían transitar hacia una economía del conocimiento basada en sus recursos renovables. Mis colegas agrónomos coincidirán que, con técnicos bien formados y las tecnologías adecuadas, el país podría convertirse en una potencia alimentaria con capacidad de exportar productos agropecuarios de alto valor agregado, no sólo a la región, sino a países como India y China. De igual forma, con investigación en la frontera del conocimiento se podría identificar la diversidad genética existente en la Amazonía y con ello aprovechar su valor para las industrias farmacéutica, cosmética y alimentaria.

Sin embargo, este  cambio de modelo de desarrollo requiere de los recursos financieros para invertir en formación de capital humano, así como en las instituciones que promoverán una cultura de innovación. Para Ecuador, este financiamiento provendría de una mayor carga tributaria o de una correcta canalización de los recursos petroleros y mineros. La primera opción requeriría de una institucionalidad que, pese a las reformas realizadas en los últimos años,  mejore significativamente la capacidad de recaudación y reducción de la evasión tributaria. El segundo problema de esta alternativa es que requiere la voluntad suficiente de los actores políticos y económicos, difícil de encontrar en el país.

El otro camino, no excluyente por cierto, sería destinar los recursos del petróleo y los minerales al financiamiento de las instituciones y las políticas públicas que se requieren para avanzar hacia un modelo de desarrollo basado en el conocimiento. Dado que muy pocos países lograron escapar a la paradoja de la abundancia y que en Ecuador ya falló la intención de “sembrar el petróleo”, debemos ser conscientes que este camino está lleno de desafíos y que no enfrentarlos podrían incrementar la fragmentación política, afectar el crecimiento económico en el largo plazo y generar pasivos ambientales y culturales.

Creo, sin embargo, que se puede aprender de las lecciones del pasado y establecer las instituciones que permitan manejar de forma transparente y democrática los recursos  provenientes del petróleo y de los minerales para asegurar el paso gradual hacia una economía donde el activo más importante sea el talento y la capacidad creativa de nuestra gente.

¿Podrá Ecuador vencer la maldición de los recursos y desarrollarse en base a la economía del conocimiento en torno a sus recursos naturales renovables? La interrupción de la Iniciativa ITT y el descubrimiento de reservas de cobre y oro podrían generar un cuarto boom derivado de la explotación minera y la apertura de nuevas áreas para la explotación petrolera que, al igual que otros booms, podrían resultar únicamente en mayor dependencia de los recursos no renovables; o a diferencia de ello, se podría dar un salto en la capacidad de innovar y desarrollar nuevos sectores productivos intensivos en conocimiento.

El camino dependerá de nuestra habilidad para generar diálogos sociales y políticos que permitan acordar la ruta al desarrollo. Para esto es fundamental  que el nuevo modelo,  el basado en conocimiento, no sea propaganda tecnocrática presente sólo en foros, documentos académicos o normativas, sino que comience a producir un cambio de mentalidad y de las relaciones sociales que genere oportunidades de bienestar para todas y todos los ecuatorianos.

(Estas ideas tomaron forma gracias a la invitacion de Iniciativa Ecuador, un espacio clave para el intercambio de opiniones y la generación de acuerdos para el desarrollo de nuestro país, al que les animo a visitar en www.iniciativaecuador.org).

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